HIJOS DEL AMOR

HIJOS DEL AMOR

HIJOS DEL AMOR

Nací entre vosotros, sentí vuestras miserias y alegrías,
vanidades y placeres, desgracias y anhelos…
Me mezclé con la escoria, bajé a los infiernos.
Sufrí el dolor y la desdicha, la angustia y la derrota,
la soledad y el desamor.
Conocí la bondad, la belleza, la mansedumbre, la amistad… el amor.
Me convertí en mujer para recibir la luz, en hombre para arroparla.
Ahora os conozco bien, sé de vuestras ilusiones y fracasos.
Vuestra desmoralización la he hecho mía y os la devuelvo convertida en esperanza.
Ahora estoy en cada uno de vosotros, no me busquéis,
no soy alguien ajeno a ti.
No pierdas de vista los ojos de tu prójimo.
Mírate al espejo, fíjate en tus ojos, tu mirada.
Soy yo.
El resto de tu cuerpo cambiará a lo largo de los años,
pero en tus ojos conservas siempre quien eres en realidad:
Una Hija, un Hijo, del Amor.

Ángel Hache@

DIGNIDAD

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DIGNIDAD

Pronuncio, con esfuerzo, una palabra: dignidad.
Ya es pasado, 
el viento se la lleva lejos diluyéndola entre tantas,
gritadas, susurradas, envilecidas, mancilladas.
Quiero que vuelva a tu vida,
a la mía y que nunca se aleje más.
Que sea eterno presente en nuestro caminar.

No somos parias sin raíces.
No somos mujeres, hombres, ancianos y niños, 
esclavos, vejados, sin esperanza.
Somos hijas e hijos de la humanidad.
Nadie tiene más derechos que tú, que yo.
Nadie tiene la potestad sobre nuestra felicidad.

Caminemos con la cabeza bien alta,
mirando al frente,
con humildad,
ganada con esfuerzo.
Las manos curtidas,
manchadas, 
no de sangre, sino del barro al sembrar.
Siembra que espera el tiempo de la cosecha.

Escribo en tu alma una palabra,
el viento nunca la podrá borrar: dignidad.

Ángel Hache@

TE ACEPTO TAL COMO SOS (poesia-meditación texto y en video)

“Te acepto tal como sos…”

¡Quién esa expresión no usa!

Pero en el fondo sabemos

que la frase está inconclusa…

 

Porque en realidad pensamos:

“Te acepto tal como sos…

siempre y cuando sólo muestres

lo que me gusta de vos…!”

 

¡Qué distinto que sería

si nada te disgustara…!

Si lo que ves en el otro…

¡de corazón lo aceptaras!

 

Si casi ni reparases

en sus faltas y defectos…

Si viendo su imperfección…

¡pudieras verlo perfecto…!

 

Si recordaras que está

como vos, haciendo un viaje…

y a fuerza de equivocarse,

creciendo en su aprendizaje…

 

¡Que distinto que sería

si expandieras tu visión…

y vieras sólo la luz

brillando en su corazón…!

 ¿Podés lograr eso, camarada de ruta?

 ¿O te cuesta mucho hacerlo…?

 Si alguien no se comporta como vos hubieses esperado…, ¿reaccionás desde el ego ¨herido¨, …o desde el espíritu ¨inafectable¨…?


Cuando empezamos a sentir realmente que TODOS SOMOS UNO…, que todos somos Maestros y Discípulos los unos de los otros…, y que cada encuentro –o desencuentro- con el prójimo, es solamente una ¨excusa¨ para nuestro aprendizaje…, comienza entonces el corazón a abrirse…a ampliarse…y a transformarse en esa Casa Grande que a nadie deja afuera…


Porque un corazón abierto ya no tiene tiempo para la dureza, para la exclusión, para el conflicto… : ¡sólo tiene tiempo para destilar miel…!


Y cuando empieces a sentir en vos esa dulzura…¡sabrás que te has contactado con lo Sagrado en tu interior…, y desde allí…con el Corazón Universal…!


Si te interesara ese cometido, tal vez la siguiente meditación, te pueda ser útil…


MEDITACION : COMPRENDER Y PERDONAR


Entrás en un estado sereno y meditativo a través de tu procedimiento usual…, y comenzás a visualizarte haciendo una compra en el comercio que tu intuición te indique (farmacia, almacén, panadería, boutique, ferretería…el que sea).


Allí estás…pidiendo ese producto específico que necesitás…; y el vendedor…, mostrándotelo de mala gana…


Al ver sus modales antipáticos, pensás… “¿qué le pasa a este buen hombre…? ¿porqué me trata de esta forma…? Tal vez hoy está teniendo un mal día…”


Y en tu intención de comprenderlo, le sonreís…, como queriéndole hacerle notar –de una manera silenciosa-, que está todo bien…, que no vas a juzgarlo por un desplante ocasional…, (y simultáneamente con tu pensamiento le decís “¡te acepto y te quiero!…”).


Pero por alguna extraña razón, él interpreta tu sonrisa como un gesto de “debilidad”…; de que no vas a oponerle resistencia a su agresividad…; de que vas a soportar mansamente su ¨destrato¨…¡ y acentúa entonces aún más su proceder irritante…!


Inspirás profundamente…como respaldándote en esa bocanada de energía que la inhalación te aporta…, y te preguntás rápidamente a vos mismo : “¿soy ego…o soy espíritu…? ¿…reacciono…o tolero…?”


Por supuesto que el ego pide de inmediato “pararle el carro” a ese ¨desubicado¨ : no quiere que nadie lastime su orgullo.


Pero el espíritu, en cambio, sabe bien que el orgullo no tiene cabida cuando actuamos desde la bondad y la compasión…; y que el amor y la pureza de intención, son tu mejor escudo : bajo su resguardo, nada ni nadie pueden lastimarte.


Y también sabe que esa persona detrás del mostrador…es otra partecita de tu Ser total…, y tal vez no sólo esté pasando por un “mal día”…; ¡tal vez esté pasando por una “mala vida”…!


Y esa súbita y callada toma de conciencia, disuelve en vos cualquier hostilidad que quisiese empezar a aparecer…, y automáticamente, lo confina al ego “al asiento de atrás…”.


Le seguís sonriendo al vendedor malhumorado…mientras le expresás con tu pensamiento : “¡hermano…, no te das cuenta que así sos vos el que se maltrata a sí mismo…! ¡yo igual te sigo queriendo…”.


(¡ Y en un luminoso destello de repentina comprensión…, se te aparece en su total magnitud el significado concreto del verbo “perdonar”…!)


Mientras te dirigís a la caja a abonar el producto, sentís que no hay resistencia alguna en tu corazón…; sólo tal vez el suspiro de una pequeña desilusión…, el esbozo tenue de una mínima pena… ¡por tanto camino que a ese compañero aún le falta recorrer…!


(Y en ese momento tal vez “algo” te recuerde íntimamente…que está bien sentir eso…, porque a los Trabajadores de la Luz no les nace odiar…, pero a veces…de tanto en tanto…se decepcionan un poco…). 


Le agradecés en silencio a tu Yo Superior por haber podido mantener a raya al ego…, y mientras te alejás del local…, proyectás una burbuja de amorosa energía sobre el vendedor…; lo abrazás con tu pensamiento…, y celebrás que haya estado allí, con vos, en ese cruce de caminos…porque te regaló la oportunidad de afianzar, una vez más, …tu sereno compromiso con la Luz…

FIN

Jorge Oyhanarte

 

– ¡TODO FUE NECESARIO…! (en texto y en video)

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Además de disfrutar del mágico regalo de la Nueva Energía, compañero de viaje…, quizás también sería oportuno que mires hacia atrás –al camino ya recorrido-, para agradecerle a la Vieja Energía los “servicios prestados”.

Porque con sus luces y sus sombras, ella fue la alfombra que recogió tus pisadas…mientras caminabas lentamente hacia el resplandeciente Nuevo Día…

Y todo el cansancio de las antiguas maneras, que te “saturó” especialmente en este último tramo… :

-el hartazgo por la falta de amor genuino en tus relaciones…

-el hastío de tener que lidiar una y otra vez con los “pequeños tiranos” en tu vida…

-el agotamiento de tu vitalidad en ese trabajo que te fastidia…

-la frustración de no poder amarte como quisieras…de no sentirte valioso ni importante…

-ese desplazarte constantemente de un extremo al otro, en el péndulo loco de tus días…en la vorágine de los contrastes permanentes…sintiendo cada vez más pesada la mochila de la dualidad sobre tu espalda…

-esa enorme fatiga de vivir, en suma… :

¡Nada de eso fue en vano!

El carrousel de la Vieja Energía con su girar interminable, te brindó lo que tenía para darte: el escenario para tu crecimiento…

Y gracias a él es que estás ahora en donde estás: en los portales sagrados de una Nueva Luz…

¡Celebrá cada peldaño de la ajada escalera…!

¡Cada tragedia…y cada alegría…; cada logro…y cada traspié…!

¡Honrá tu pasado, compañero…!

Porque fue él quien te llevó a desembocar en este Resplandor Dorado…¡que ya te pisa los talones…! :

Aquellas dulces noches de vino…amor…y rosas…,
y aquellas otras tristes de lúgubre calvario…
cuando el dolor brotaba del fondo de las cosas…
¡…todo fue necesario…!

¡Y tanto que reíste las veces que reíste…!
¡Y tanto que exploraste lo igual…y lo contrario…!
¡Y tanto que sufriste los días que sufriste…!
¡…todo fue necesario…!

Y a los goces del mundo volverte sordo y ciego…,
y rodeado de amigos…sentirte solitario…,
y por las madrugadas…aquél desasosiego…
¡…todo fue necesario…!

“¡Ya no quiero más de eso!”…gime tu alma agobiada…
“ya nunca más…”, musita con un hilo de voz…,
y así muy lentamente, tu mirada extraviada…
¡…va girando hacia Dios…!

Jorge Oyhanarte

EN LOS ZAPATOS DEL OTRO… (poesía-meditación en texto, y video)

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Todos marchamos juntos,
en idéntico viaje,
por el mismo camino…
con distinto equipaje…

Y el que va a tu costado
quizás pueda tener,
una visión opuesta
a tu modo de ver…

El contempla la vida
desde su propia historia…,
sus programas, sus miedos,
su apego y su memoria…

Por eso, si creyeras
que equivoca su andar…
¡ponete en sus zapatos
para no prejuzgar…!

(Si acaso fuese el tuyo
su viaje espiritual…
¡seguramente entonces
tu marcharías igual…!)

Antes que censurarlo
sería mucho mejor,
honrarlo en su sendero…
y envolverlo en amor…

Y enseñarle en silencio,
-desde tu vibración-,
que solamente sirve
vivir con compasión…

Dale vos el ejemplo
con tu andar y tu trato…,
y el también…cuando yerres…
¡se pondrá en tus zapatos…!

Cada persona que contactás a diario en tu camino, camarada de ruta…, piensa como piensa, siente como siente…y actúa como actúa…, debido a lo que lleva en su ¨mochila¨ -todos lo hacemos- : condicionamientos familiares, culturales, de vidas pasadas…y fundamentalmente de su primera infancia.

Y cada vez que la juzgás…, estás reaccionando a esa programación que ella carga…

Si acaso hubiese forma de transferirte por un instante su pasado (sus miedos, sus anhelos, su dolor y su historia), su ¨peso específico¨, su nivel vibratorio…¡entonces te comportarías igual que ella…!

¡Por eso es tan importante “ponerse en sus zapatos”! : ello te permite palpar en carne propia, el ¨tejido vivo¨ que le hace ser como es…, comprender porqué actúa como actúa…y entender que no se da cuenta de sus propias programaciones y automatismos…

Y este proceso, es mucho más que un proceso mental: es un proceso energético que se puede aprender a desarrollar.

(La entidad no física llamada “Seth” -canalizada por la escritora Jane Roberts en su libro “El material Seth”-, se refiere a esa capacidad como “conocimiento de la esencia bien informada” : un ¨entender¨ al otro…al ¨transformarse¨ por unos instantes en el otro…; llegar a ¨ estar¨ dentro del otro –sin que ello implique control de ningún tipo.)

Es un “sumergirse” en la energía del otro –sin manipulación de ninguna clase-, sólo para ¨sentir¨ sus vibraciones…, y a través de ellas, percibir sus emociones…, sus sentimientos…, sus motivaciones…, su particular burbuja de realidad…

El hecho de ¨sintonizar¨ la perspectiva del otro…y el ¨compartir¨ vivencialmente en cierto modo, su pesar y su angustia…, es en sí mismo un acto sanador…y por ende, un regalo de amor que le hacemos.

Esa conexión vibratoria entre dos corazones, resulta entonces curativa para el que la recibe…, pero también para el que la propicia.

Porque la enorme comprensión resultante de ese proceso…, es inmensamente liberadora : te libera de considerarlo “equivocado”… ¡ y te libera de querer tener razón…!

Y empezás a verlo más allá de las formas…, de las restricciones…, de los papeles que desempeña… ; comienza a surgir ante tus ojos en su dimensión incondicionada, verdadera, real : ¡ un ser de luz…, jugando a ser humano…!

Lo reconocés entonces, como otro aspecto del “Gran Si Mismo” del que todos somos una faceta…, y podés fusionarte con él en un espacio unificado de dulzura y aceptación incondicional…

(Quizás la siguiente meditación, pueda resultar útil en ese sentido):

MEDITACION : “ EN LOS ZAPATOS DEL OTRO ”

Estás allí…sentado en ese bar…tomando un café, mientras esperas a tu amiga…

Tu mirada vaga por los contornos fugaces de las figuras que pasan a prisa…del otro lado del vidrio…cada una en su mundo…

Girás tu vista hacia la puerta del bar…y ves entrar por ella, a uno de esos tantos desheredados de la vida… : un mendigo harapiento, alcoholizado crónico…, que con paso tambaleante se dirige a tu mesa…

Respirás muy hondo…muy profundo…absorbiendo toda la luz posible en esa inhalación…y contactando –a través de la intención-, con tu vibración más alta…

Luego posás tu mirada en los ojos vidriosos del mendigo…que se acerca hacia vos cada vez más…, ya con su mano tendida en el universal gesto de pedir limosna…

Con tu intención afilada y aguda como una flecha, “saltás” energéticamente en su interior…y te “recibe” una aplastante sensación de sufrimiento…¡el más hondo que hayas podido nunca imaginar…!

Allí está ese dolor…en tu pecho…en tu corazón…en tu estómago…; ese sentimiento horrible de no ser nada…de no valer nada…de encarnar la escoria misma de la Tierra…

Imágenes fugaces de permanente maltrato, te sacuden y estremecen…, y en una décima de segundo, recogés su historia condensada : ahora sos vos…ese niño desangelado y triste…huérfano de caricias…recibiendo paliza tras paliza de su padre borracho…

Sos vos…ese adolescente angustiado al que arrastran de los pelos a una celda, entre golpes y patadas…por haber hurtado un pasacasettes…

Sos vos…ese adulto desesperado…que no consigue ningún trabajo…, despreciado por todos…estrujado por el hambre…el miedo…y la desolación constante…, y que sólo encuentra en el vino, su salida…su consuelo…su Dios…

Y ahora está allí…enfrente tuyo…con la mano tendida…esperando…como siempre, esperando…(¡es su triste “especialidad” esperar…!).

Depositás un billete sobre su mano sucia y ajada…y al mirarlo otra vez a los ojos…, las lágrimas fluyen a los tuyos…¡y tu mirada…tu corazón…tu alma…, le gritan en silencio! :
“¡perdoname, hermano mío…! ¡yo también te llevé a esto…! ¡yo también tuve el corazón cerrado en cada uno que te dio la espalda…! ¡perdoname…!

¡Y lo inundás en oleadas del amor más puro, más intenso y más noble que brota de tu ser…!

Y antes que el encargado del bar lo empuje hasta la puerta…, el mendigo se te queda mirando un instante…como comprendiendo…como asintiendo…como dándose cuenta que todavía vale…que todavía sirve…que todavía es digno de recibir amor…, que hay “algo” en él que sigue intacto… ¡ y que jamás podrá ensuciarse…!

FIN

Jorge Oyhanarte