EXISTIR

El sol despertando de su sueño.

La luz que me ilumina.

El viento que me acaricia.

La nube que con su forma alienta mi imaginación.

El árbol que me regala su sombra.

El mar que me acoge en su regazo.

El cielo que en su inmensidad calma mi angustia.

La piedra que me cuenta increíbles historias ancestrales.

La tarde que me lleva a mi niñez.

La noche, mi amada desconocida…

Y tu mirada penetrante que me cuenta en silencio

lo maravilloso que es existir.

Ángel Hache@

UNA MANO TENDIDA

Y las dos líneas se cruzan,

 

se encuentran,

 

se funden.

 

Ya no hay arriba y abajo.

 

No estás tú por un lado y yo por otro.

 

Ya no hay exterior ni interior.

 

No estás ni cerca ni lejos.

 

Ya no vivo separado de nada, ni de nadie.

 

 

Mas siento que aún hay corazones que sangran,

 

ojos que derraman lágrimas,

 

mentes atormentadas.

 

Dolor que no cesa en una rueda sin fin.

 

Sólo con una mano tendida,

 

la de quien se levanta de un profundo sueño,

 

es capaz de alcanzar la sima de un alma desgarrada

 

y elevarla a la más alta cumbre.

 

Sólo son necesarias dos manos,

 

la tuya y la mía.

                                             Ángel Hache@

YA ES HORA DE TU REGRESO

Cuando la Vida me llamó y me dijo:

“Ya es hora de tu regreso”,

sentí que un fuego abrasador recorría todo mi cuerpo.

Siempre esperé este momento y sin embargo le temía.

 

Un salto al vacío, a la nada.

La pérdida de todo lo que soy.

Los recuerdos ya no aparecen.

Las imágenes no me dicen nada y se alejan.

 

Sólo siento el silencio,

la angustia del instante en que no hay nada,

peor que la más triste soledad.

 

Parece hacerse eterno el momento,

ni siquiera la oscuridad existe.

Simplemente: nada.

 

¿Qué espero?

Mi mente se agotó.

Nada espero,

ni aún siquiera desespero.

 

Me siento

y en mi silencio cierro mis ojos

y sólo escucho mi corazón,

mi única compañía.

 

¿Un instante?

¿Una eternidad?

No sé,

todo se borró, 

desapareció.

 

Mi cuerpo ya no es mi cuerpo,

mi alma ya no es mi alma.

Soy,

sin cuerpo,

sin alma.

 

El Todo y la Nada.

Soy en el no ser.

Existo sin existir.

Vivo en la muerte y la muerte me da la vida.

Permanezco en la impermanencia.

Soy el Todo.

Soy la Nada.

Soy.

 Ángel Hache@

EL AMIGO

amistad

EL AMIGO

Un amigo es quién te llega a conocer,
porque ha sabido esperar el momento en que abres tu corazón.
Te mira a los ojos y nada te dice, porque todo lo calla.
Te observa en silencio, con bondad.
Te pide ayuda, porque sabe que estás siempre dispuesto.
Te da aquello que más le costó conseguir,
aun sabiendo que nunca lo recuperará.
Ve cómo pasan los días, los meses, los años, siempre a tu lado.
Te trata con respeto,
compartiendo tus silencios,
escuchando tus susurros y limpiando las lágrimas que brotan de tus ojos.
Ríe contigo y se alegra de tu buena estrella.
No le importa tu forma sino tu fondo.
Camina junto a ti y tú junto a él, de la mano,
sabiendo que somos nubes…
que un buen día nos convertimos en la lluvia
que se derrama en el espacio para llegarte a ti
que lees estas gotas de…
amor y paz.

Ángel Hache@

ADIÓS PARA SIEMPRE

ADIÓS PARA SIEMPRE
Si el dolor, la angustia, la soledad, llaman a tu puerta… abre.
Invítalos a pasar.
Permite que se sienten, se acomoden. 
Conversa con ellas todo el tiempo que creas necesario; 
sin tapujos, sin dobleces ni mentiras. 
Deja que expresen todo lo que llevan en su interior. 

Cuando acaben de hacerlo, recomiéndales que amablemente te escuchen. 

Dales tus razones del porqué no deben quedarse más tiempo. 
Quizás debas comunicarles la decisión que has tomado tras tan largo sufrimiento:

«Me cansé de sufrir. He decidido ser feliz.

Dejad que mi alma vuele libre y pueda recorrer el espacio al encuentro de mi destino.
Así que os invito amablemente a que desandéis el camino por el que llegasteis a mí.
Hoy por fin voy a vivir en paz. No os pertenezco, no me pertenecéis… Me pertenezco a mi mism@. 
Y hoy, ahora, ya no sois nada para mí. 
No tenéis ya ningún poder. 
Os lo di y os lo quito.
No os temo, ni siquiera os odio, simplemente… ya no existís.» 

No lo dejes en “quizás” y que sigan habitando en tu alma.


Diles adiós, adiós para siempre.


Ángel Hache

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