LA SABIA VOZ DEL VACÍO

El lama impartía enseñanzas a los monjes y novicios del monasterio.

Siguiendo la doctrina del Buda ponía especial énfasis en captar la transitoriedad de todos los fenómenos así como de aquietarse, retirarse de los pensamientos, y en meditación profunda percibir en el glorioso vacío interior la voz de la mente iluminada. Mostraba métodos muy antiguos a sus discípulos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de inútiles contenidos.

–Vaciaos, vaciaos

-exhortaba incansablemente a los discípulos. Así un día y otro día con la misma insistencia que las aguas fluyen en el seno del río o el ocaso sigue al amanecer.

Vaciaos, vaciaos.

Tanto insistiera en ello que algunos discípulos acudieron a visitar al maestro y le dijeron respetuosamente: Venerable maestro en absoluto ponemos en duda la validez de tus enseñanzas pero…

–¿Pero? -preguntó el lama con una sonrisa en los labios.

–¿Por qué pones tanto énfasis en que nos vaciemos? ¿Acaso respetado maestro no acentúas demasiado ese aspecto de la enseñanza?

«Me gusta que me cuestionéis -dijo el lama-. No quiero que aceptéis nada que no sea sometido al escrutinio de vuestra inteligencia primordial.

Sigue leyendo

Anuncios