ANAM CARA: CAP. 10

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El círculo de comunión

Para reflejar esto se necesita una palabra más vibrante que la tan trillada «relación». Las frases como «se cierra un círculo antiguo» y «un anhelo antiguo despierta y toma conciencia de sí» ayudan a revelar el significado profundo y el misterio del encuentro. Expresan en el lenguaje sacro del alma la unicidad y la intimidad del amor. Cuando dos personas se aman, se genera una tercera fuerza entre ellas.

Una amistad interrumpida no siempre se restaura con horas interminables de análisis y consejos. Es necesario modificar el ritmo de los encuentros y reanudar el contactó con la antigua comunión que los reunió. Esta antigua afinidad os mantendrá unidos si invocáis su poder y su presencia.

Dos personas realmente despiertas habitan un círculo de comunión. Han despertado una fuerza más antigua que los envolverá y abrigará.
La amistad exige que se la alimente.

La gente suele dedicar su atención principalmente a los hechos de la vida, su situación, trabajo y categoría social.

Vuelcan sus mayores energías al hacer.

El Maestro Eckhart escribió bellas palabras sobre esta tentación. Según él, muchas personas se preguntan dónde deberían estar y qué deberían hacer, cuando en realidad deberían preocuparse por cómo ser.

El amor es el lugar de mayor ternura en tu vida.

En una cultura preocupada por las rigideces y definiciones nítidas, y que por consiguiente le exaspera el misterio, es difícil sustraerse a la transparencia de la luz falsa para entrar en el tenue resplandor del mundo del alma.

Acaso la luz del alma es como la de Rembrandt, esa luz rojiza, dorada, que caracteriza su obra. Esta luz crea una sensación de volumen y sustancia en las figuras sobre las cuales derrama su suave resplandor.

El kaliyana mitra

La tradición budista concibe la amistad según la bella idea del kaliyana mitra, el «amigo noble». Tu kaliyana mitra, lejos de admitir tus pretensiones, te obligará, con dulzura y mucha firmeza, a afrontar tu ceguera.

Nadie puede ver su vida íntegramente.

Así como la retina del ojo tiene un punto ciego, el alma tiene un lado ciego que no puedes ver. Por eso dependes del ser amado, que ve lo que tú no puedes ver.

Tu kaliyana mitra es el complemento benigno e indispensable de tu visión. Semejante amistad es creativa y crítica; está dispuesta a recorrer territorios escabrosos y accidentados de contradicción y sufrimiento.

Uno de los anhelos más profundos del alma humana es el de ser visto. En el antiguo mito, Narciso ve su cara reflejada en el agua y queda obsesionado por ella. Desgraciadamente, no hay espejo en el que puedas ver el reflejo de tu alma.

Ni siquiera puedes verte de cuerpo entero. Si miras detrás de ti, pierdes de vista el frente. Tu yo jamás te verá íntegramente. Aquel que amas, tu anam cara, tu alma gemela, es el espejo más fiel de tu alma. La intregridad y la claridad de la amistad verdadera dibuja el contorno real de tu espíritu.

Es hermoso contar con semejante presencia en tu vida.

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ANAM CARA: Cap. 9

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El amor como reconocimiento antiguo

La verdadera amistad o el amor no se fabrican ni conquistan.

La amistad siempre es un acto de reconocimiento.

Esta metáfora se puede hundir en la naturaleza arcillosa del cuerpo humano.

Cuando encuentras a la persona que amas, un acto de reconocimiento antiguo os reúne. Es como si millones de años antes de que la naturaleza rompiera su silencio, su arcilla y la tuya yacieran juntas.

Luego, en el ciclo de las estaciones, esa arcilla única se dividió y separó. Cada uno se alzó como formas individuales de arcilla que alojaban su individualidad y destino.

Sin saberlo, vuestras memorias secretas lloraban la ausencia mutua. Mientras vuestros seres de arcilla deambulaban durante miles de años por el universo, el anhelo del otro nunca decayó.

Esta metáfora permite explicar cómo se reconocen súbitamente dos almas en el momento de la amistad.

Puede ser un encuentro en la calle, en una fiesta, en una conferencia, una presentación banal, y en ese momento se produce el rayo del reconocimiento que enciende las brasas de la afinidad. Se produce un despertar, una sensación de conocimiento antiguo. Entráis. Habéis regresado a casa por fin.

En la tradición clásica esto encuentra una expresión maravillosa en el Simposio, mágico diálogo de Platón sobre la naturaleza del amor.

Platón vuelve al mito de que en el principio los humanos no eran individuos singulares. Cada persona era dos seres en uno. Luego se separaron; por consiguiente, uno pasa la vida buscando su otra mitad. Al encontrarse, se descubren por medio de este acto de reconocimiento. En la amistad se cierra un círculo antiguo.

Lo que hay de antiguo entre ambos os cuidará,abrigará y unirá. Cuando dos personas se enamoran, pasan de la soledad del exilio a la casa única de su comunión.

En las bodas corresponde reconocer la grada del destino que permitió el encuentro de estas dos personas.

Cada una reconoció en la otra a aquella en la cual su corazón encontraría refugio. El amor jamás debe ser una carga, porque hay algo más entre ambos que la presencia mutua.

ANAM CARA: Cap.8

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El misterio del acercamiento

Desde hace años tengo ganas de escribir un cuento sobre un mundo en el cual cada uno conocería a una sola persona durante toda su vida. Lógicamente, para dibujar ese mundo, este postulado debería prescindir de consideraciones biológicas. Uno tendría que guardar años de silencio ante el misterio de la presencia en el Otro, antes de poder acercarse. En toda su vida uno no encontraría más que un par de personas a lo sumo. Esta idea adquiere mayor realidad si uno pasa revista a su vida y distinguelos amigos de los conocidos.

No son lo mismo. La amistad es un vínculo más profundo y sagrado. Shakespeare lo dice con una frase muy bella: «Los amigos que tienes y su atención probada, sujétalos a tu alma con argollas de acero.»

Un amigo es un tesoro increíblemente valioso. Es un ser amado que despierta tu vida para liberar las posibilidades salvajes que hay en ti.

Irlanda es un país de ruinas. Las ruinas no están vacías. Son lugares sagrados que rebosan de presencias.

Un amigo mío, sacerdote en Conamara, pensaba construir una playa de estacionamiento junto a su iglesia. Cerca había una ruina, abandonada desde hacía cincuenta o sesenta años.

Fue a ver al hombre cuya familia había vivido allí años antes y le pidió que le cediera las piedras para los cimientos.

El hombre se negó. Cuando el sacerdote preguntó por qué, respondió:
Ceard a dheanfadh anamacha mo mhuinitire ansin?, es
decir, «¿qué sería de las almas de mis antepasados?».

Quería decir que incluso en unas ruinas largamente abandonadas, las almas de quienes las habían habitado poseían una afinidad y apego particulares al lugar.

La vida y pasión de una persona dejan su impronta en el éter.

El amor no permanece enclaustrado en el corazón, sino que sale a construir tabernáculos secretos en el paisaje.
Diarmad y Gráinne

Por toda Irlanda se ven bellas piedras llamadas dólmenes. Se trata de dos enormes bloques de piedra caliza colocadas paralelamente. Sobre ellas se pone otra a manera de techo.

La tradición celta las llama leaba Dhiarmada agus Gráinne,
es decir, «camade Diarmad y Gráinne».

Dice la leyenda que Gráinne era la compañera de un jefe de los Fianna, los viejos soldados celtas. Se enamoró de Diarmad, los dos huyeron y los fianna los persiguieron por todo el país.

Los animales les daban refugio, y personas sabias les daban consejos para eludir a sus perseguidores. Se les dijo que no debían pasar más de dos noches en un lugar. Pero se decía que donde se detenían adescansar, Diarmad construía un dolmen para su amada.

Las investigaciones arqueológicas han revelado que eran las tumbas de los jefes. La leyenda es más interesante y vibrante. Es una bella imagen de la sensación de impotencia que suele acompañar al amor. Cuando uno se enamora, se desvanecen el sentido común, la racionalidad y la personalidad seria, discreta y respetable. Uno vuelve a ser adolescente; hay un fuego nuevo en su vida. Uno está revitalizado. Cuando no hay pasión, el alma está dormida o ausente. Cuando la pasión despierta, el alma vuelve a ser Joven y libre, vuelve a danzar. La vieja leyenda celta nos muestra el poder del amor y la energía de la pasión. Uno de los poemas más elocuentes sobre la transfiguración de la vida por este anhelo es el
Anhelo dichoso de Goethe:

No se lo digáis a nadie, sino tan sólo a los sabios, que el vulgo siempre propende a la burla y el sarcasmo;pero al que ansía consumirse en la llama, yo lo alabo. En el frescor de las noches amorosas, en el trueque plácido de las caricias, al ver la vela que esplende y el cuarto alumbra tranquila, un extraño sentimiento más de una vez te acomete. No quisieras seguir preso en la sombra y las tinieblas, y de una vida más alta un ansia sientes violenta. Para ti no hay ya distancias:suelto y libre alzas el vuelo hacia la llama, y al fin, igual que la mariposa, en ella abrasas tu cuerpo. Que mientras en ti cumplido no veas el «¡Muere y transfórmate!», serás en la oscura tierra no más que un huésped borroso que vaga entre las tinieblas.
(Trad. de R. Cansinos Asséns)
El poema expresa la maravillosa fuerza espiritual que es el centro del anhelo y sugiere la gran vitalidad oculta en él. Cuando uno cede a la pasión creativa, ésta lo transporta a los umbrales últimos de la transfiguración y la renovación. Este crecimiento causa dolor, pero es dolor sagrado.

Hubiera sido mucho más trágico evitar cautelosamente estas profundidades para quedar anclado en la superficie lustrosa de la banalidad.

ANAM CARA: Cap. 7

La naturaleza sagrada de la intimidad

Nuestra cultura está obsesionada por el concepto de relación. Todo el mundo habla de ello.

Es un tema constante en la televisión, el cine y los medios de información. La tecnología y los medios no unen el mundo. Pretenden crear un mundo unido por redeselectrónicas, pero en realidad sólo ofrecen un mundo simulado de sombras.

Por eso nuestro mundo humano se vuelve más anónimo y solitario. En un mundo donde el ordenador reemplaza el encuentro entre seres humanos y la psicología reemplaza a la religión, no es casual que exista semejante obsesión por las relaciones.

Desgraciadamente, el término mismo se ha convertido en un centro vacío en torno del cual nuestra sed solitaria anda hurgando en busca de calor y comunión. El lenguaje público de la intimidad es en gran medida hueco y sus repeticiones incesantes suelen delatar la falta total de aquélla.

La verdadera intimidad es una vivencia sagrada.

Jamás exhibe su confianza y comunión secretas ante el ojo escopófilo de una cultura de neón. La intimidad verdadera es propia del alma, y el alma es discreta.

La Biblia dice que nadie puede vivir después de ver a Dios. Extrapolando esto,podría decirse que nadie puede vivir después de verse a sí mismo.

A lo sumo se puede intuir la propia alma. Se pueden vislumbrar su luz, colores y contornos.

Experimentar la inspiración de sus posibilidades y la maravilla de sus misterios. En la tradición celta, y en especial en la lengua gaélica, existe una fina intuición de que el acercamiento a otra persona debe encarnar un acto sagrado. En gaélico no existe nuestro «hola».

Cuando uno se encuentra con otro, se intercambian bendiciones. Uno dice:
Día dhuit,
«Dios sea contigo». El otro responde:
Día is Muire dhuit,
«Dios y María sean contigo».

Cuando se separan, uno dice:

Go gcumhdai Dia thu,
«Que Dios venga en tu ayuda», o
Gogcoinne Día thu,
«Dios te guarde».

El rito del encuentro comienza y termina con bendiciones.

A lo largo de una conversación en gaélico se reconoce explícitamente la presencia divina en el otro.

Este reconocimiento también está plasmado en antiguos dichos, tales como «la mano del forastero es la mano de Dios».

La llegada del forastero no es casual; trae un don y un esclarecimiento particulares.

YO SOY LA DIVINIDAD… Cap. 11

YO SOY LA DIVINIDAD-BARRIOS

Yo soy la Divinidad el Creador Dios

Yo soy el Dios de todo el Universo el de todas la dimensiones

el de todas las almas el de todos los pueblos

 

 Soy el Justo el Bueno, soy la Vida y el Poder

Soy el Uno, el Único.  Fuera de Mí no hay otro Dios

 

 De Mí todas las cosas emanan.De Mí todas las criaturas nacen

todas las galaxias toda la materia toda la energía

 

A Mí todo regresa.A Mí se reintegra y vuelve a nacer

Sin embargo todo en Mí permanece unido a cada instante,

en cada lugar.

 

 Yo estoy en todo lo que existe. Yo soy todo lo que es

Soy el cúmulo estelar, la estrella, la tierra,  el noble ideal, la profunda emoción.

 

Soy luz y sombra. cuerpo y alma, espíritu,  materia y energía

vida y muerte. Nada existe que no sea Yo.

 

 

Yo soy el grano de polen, la hierba que al viento se mece,  soy la brisa

el ave que pasa, el firmamento, los espacios, el pez y los mares,

la nube y el sol.  Soy el rayo y el trueno, la montaña. Soy la flor.

 

Yo muevo los enjambres de estrellas. Yo trazo el camino de la hormiga

Soy huracán y lluvia fresca,  florecer y marchitar,

placer y dolor.

 

Yo soy la Ley Primera y las leyes que de Ella derivan.

Yo conozco todos los pensamientos, todos los sentimientos, todas las acciones,

y detrás de todo, Yo estoy.  Yo soy.

 

Yo te he creado a ti, tú,  que recibes mi palabra.  Yo diseñé tu rostro

desde más allá del tiempo.  Yo imaginé las circunstancias de tu vida,

jamás algo fue casual en ella, nada lo es ni lo será; todo tiene un propósito perfecto.

Mi Mano participa en toda situación.

 

Cada encuentro está por Mí designado,  cada suceso,  cada momento de dicha o dolor,

cada triunfo,  cada fracaso.  En todo participo Yo.

 

Yo voy creando el argumento de la gran Obra Universal.

Yo inspiro el rol de los actores,  Yo decoro e ilumino. Soy escenario y color

y soy actor.

 

Yo soy el gran protagonista y el gran espectador. Porque sólo Yo soy Totalidad

sólo Yo no soy minúscula fracción,  sólo Yo existo de verdad.

A todos la vida he brindado, en todos estoy,  en cada uno soy,  a cada cual sirvo.

 

Y todos conmigo han de unirse al fin,  aun aquellos que de Mí dudan,

 incluso quienes todavía no me aman.

 

 Enrique Barrios

 

MENSAJE ACUARIANO

Voz de Dios Amor