Meditación 17-( (Anthony De Mello de su Libro Una llamada al Amor).

Alimento para el Alma

ANTHONYDEMELLO

“Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis
como los niños de entraréis en el Reino de los cielos”
(Mt 18.3)
Cuando mira uno los ojos de un niño, lo primero que llama la atención es su inocencia: su deliciosa
incapacidad para mentir, para refugiarse tras una máscara o para aparentar ser lo que no es. En este sentido,el niño es exactamente igual que el resto de la naturaleza. Un perro es un perro; una rosa, una rosa; una estrella, una estrella. Todas las cosas son, simple y llanamente, lo que son. Sólo el ser humano adulto es
capaz de ser una cosa y fingir ser otra diferente. Cuando una persona mayor castiga a un niño por decir la verdad, por revelar lo que piensa y siente, el niño aprende a disimular y comienza a perder su inocencia. Y no tardará en engrosar las filas de las innumerables personas…

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