Pensamiento del día por Steve Rother

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Nunca están solos. Pueden probar. Lo intentamos con bastante frecuencia. El Grupo dice: “Desearíamos que dejaran de tratar de fingir que están separados unos de otros.
Tenemos una conexión no sólo el uno con el otro, con cada animal, con cada roca, con cada árbol, con cada ser humano, también tenemos esa misma conexión con el Espíritu.

Se llama amor. Es como lo sentimos en nuestros propios seres físicos. Así que sepan que no importa cuántas veces se sientan solos. Cuando perciban que están yendo cuesta arriba totalmente a solas, sepan que hay una tremenda fuerza detrás de ustedes esperando para ayudar”.

Disfruten este día.

Espavo.

Traducción: Susana Peralta

https://viajealeternopresente.wordpress.com

Pensamiento del Dia: 13 de Febrero

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Deseaba ver y que los demás vieran en mí a un triunfador, a un hombre atractivo, inteligente, generoso, bueno, compasivo y virtuoso. Pero la vida se interponía continuamente en mi camino impidiendo que se cumplieran mis deseos; la vida, sencillamente, no me dejaba ser quien yo quería ser. La vida no me entendía. Nadie captaba quién era yo. ¡Nadie me entendería jamás! El hecho de ver frustradas mis expectativas de la vida y de juzgarme, además, a mí mismo continuamente me acarreaba dolor, y yo detestaba el dolor y no quería tener que soportarlo ni un minuto más.
A pesar de todo, tras una serie de percepciones muy lúcidas, empecé a entender con claridad que, en el nivel más básico, la depresión que sufría era en realidad la experiencia de mi profunda resistencia a la vida. No es que experimentara algo ajeno a mí llamado depresión. No es que algo llamado depresión me estuviera sucediendo. Lo que experimentaba era mi propia guerra interior con la manera de ser de las cosas, y, en la raíz de esa guerra, estaba mi propia ignorancia de quién era realmente. Había dejado de ver la completud de la vida; había olvidado cuál era mi verdadera naturaleza, e, indignado, me había lanzado a combatir la experiencia presente. Incapaz de darme cuenta de quién era en realidad, e identificándome por tanto como un «yo» separado, había entrado en guerra con el momento presente.
La depresión estaba enteramente relacionada con mi forma de ver el mundo: con los juicios que hacía de él, las creencias que tenía de él, las exigencias que albergaba sobre cómo debería ser este momento. Por debajo de aquella tentativa de controlar la vida con el pensamiento, estaba el miedo a los desafíos, a las pérdidas y, en última instancia, a la muerte. La resistencia que le oponía a la vida me llevó a una depresión extrema, suicida…, pero todos estamos desconectados de la integridad en mayor o menor medida, y el grado en que nos desconectamos de la integridad es el grado en que sufrimos. Yo me había desconectado de la vida totalmente, y el sufrimiento se hizo insoportable. Me había convertido en un cadáver andante, pero no era la vida la culpable de ello; inocentemente, lo había hecho yo, en mi porfiada búsqueda de una integridad futura que nunca iba a llegar.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

DONDE EL CAMINO TE LLEVE

DONDE EL CAMINO TE LLEVE
Escucho en ti, compañero de viaje, palabras de desaliento: “Estoy ya bastante cansado de tanta manipulación, indiferencia, falta de respeto… ¡No puedo con ello!”
Por lo que me cuentas…, nada nuevo bajo el cielo. Y sí, es triste comprobar cómo algunas personas invocando la espiritualidad y la buena fe de la gente se aprovechan de éstas. Ya deberíamos estar escarmentados de quienes ostentan la “patente”: iglesias institucionalizadas. Pero está claro que el problema no está solamente en instituciones ya caducas, sino y, sobre todo, en el ser humano, por eso no es atacando instituciones como se ataja el problema sino con un cambio profundo del ser. Y algunos no quieren cambiar y sí vivir de los demás, ya sea con beneficio económico y/o personal: se acaban convirtiendo en ególatras.
¿Cómo se puede amar a gente que sólo piensa en sí misma, que hace daño allá por donde va? Se les puede amar y ello no conlleva decir sí a sus propuestas egoístas, a entrar en su juego y ser un peón por el que no se siente nada más que ser un instrumento útil, que cuando no sirve se le echa sin más… ¡Vamos! Como cualquier multinacional capitalista…
La espiritualidad no es una empresa, es nuestra esencia, nuestras raíces y nuestro ser auténtico. Es triste ver cómo en el camino algunos juegan a ser dioses y no Dios. Pero, cada uno tenemos tiempo, el que deseemos, para saber, sentir, que olvidándose de uno mismo es como nos convertimos en Uno mismo.
Vayas donde vayas, estés con quien estés, comprobarás el cáncer que corroe a la humanidad y del que únicamente uno mismo tiene la cura.
Si una puerta se cierra, otra se abre. Si te rechazan, sigue tu camino… hasta que te conviertas en el mismo camino. Entonces verás más allá de las apariencias, llegarás hasta el espíritu ocultado en un rincón del ser, que tímidamente intenta dejarse ver y sentir un poco de calor.
Es cuestión de apertura al amor incondicional. Ofrece tu calor donde el camino te lleve.
Angel Hache@

Pensamiento del Dia: 12 de Febrero

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El sufrimiento humano puede parecer tan insondable, incontrolable, impenetrable…, un problema demasiado descomunal para poder remediarlo. A veces parece tan sin sentido, tan inexplicable o tan fortuito y repentino que lo único que uno puede decir es: «¿Qué me pasa? ¿Qué es lo que estoy haciendo mal?», «¡Debe de ser por mí, por mi forma de ser!», «Será que es mi sino sufrir así», «Seguro que es la genética, o algún desequilibrio químico del cerebro».
Yo no creo que haya nadie fundamentalmente incapacitado para la vida, que nadie tenga que sufrir, que haya ninguna desdicha predestinada o inherente a nosotros en modo alguno.
Lo que sí veo es que mucha gente busca, intentando escapar de lo que piensan y sienten en el momento. Oponen una resistencia férrea a la experiencia presente, pero no se dan cuenta de que es eso lo que hacen, y tienen así la sensación de que el sufrimiento les invade, casi como si les llegara del exterior y fueran víctimas de él. Si se dieran cuenta de la magnitud de su resistencia al momento, no tendrían que seguir recurriendo a todo tipo de extrañas teorías para explicar o justificar su sufrimiento. Dejarían de culpar de su sufrimiento a la vida, dejarían de culparse a sí mismos, a los demás o a las circunstancias; dejarían de culpar a la alineación de los planetas o de las estrellas, a las fuerzas electromagnéticas o las energías cósmicas, a su karma, a su gurú, a Dios o al diablo, y serían responsables en el auténtico sentido de la palabra: capaces de responder a la vida tal como es en este mismo instante, y no a la vida como imaginan que es o que debería ser.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).