YO, EL CREADOR DEL UNIVERSO

Yo,  el Creador del Universo,
soy mayor que las galaxias,  soy superior
a todos los planos de existencia.
Sin embargo, Yo te amo.
 
Intenta comprender ese prodigio:
¡Dios te ama!
 
Si no lo hiciera no tendrías existencia,
no podrías respirar,  ni ver los colores,
no sentirías los aromas,  no podrías paladear los alimentos
ni acariciar la suavidad,  ni percibir los sonidos.
No podrías pensar,  darte cuenta,
no serías co-creador en mis dominios,  ni podrías amar.
 
Pero puedes disfrutar de la creación mediante varios sentidos
y puedes dejar tu huella en el Universo
porque Yo te amo.
 
Por Amor he insuflado en ti la vida y porque mucho te amo
perteneces a un selecto grupo de hijos míos,
forjadores de una nueva nueva humanidad.
 
Porque te amo quiero que tengas
buena guía para tus pasos,  y no tropieces.
 
Porque te amo quiero que conozcas la Ley,
porque ella es la segura senda que libera de las sombras
y conduce hacia la Luz.
 
Porque te amo quiero que no caigas en error
y no sufras las consecuencias.
 
Porque te amo quiero que aprendas
a manejarte en la vida,  para que no te sobrevengan males
y estés protegido.
 
Porque te amo quiero que aprendas a hacer de tu vida
una fuente de felicidad y disfrutes de la existencia,
descubriendo mis tesoros más visibles a tu alrededor
y mis joyas más ocultas dentro de ti.
 
Porque te amo quiero que te conozcas y sepas lo que de verdad eres
y descubras quién soy.
 
Porque te amo quiero que te integres a mi Plan
y construyas un nuevo mundo,
aquél que desde siempre prometí en el que no estará
el hombre contra su hermano ni pueblo contra pueblo
ni nación contra nación. Y por tu servicio seas preservado
cuando llegue la selección.
 
Porque te amo te enseño a llegar a Mí
la Luz que mora en tu interior.
 
Porque te amo estás recibiendo el sentir de una Luz Cósmica,
la Luz de Acuario expresado en palabras.
 

 

Tenue claridad que suavemente crece como nace el alba
a la medida de las suaves almas que laboran por un mundo más suave, más armonioso y pacífico,
más unido y justo,  un mundo fundamentado en el Amor.
 
Pero la Luz de Acuario al final será un brillante sol
nacido del mundo espiritual que iluminará el mundo material.
 
La Luz de Acuario no depende de revelaciones ni de escrituras
no necesita formar iglesia porque es un nivel de conciencia.
 
Es un hito inevitable en la evolución,
es el fruto de un crecimiento interno,  de una maduración.
 
Es la Luz de las miríadas de almas que llegan
las que ya no empuñan espada. Prefieren la sana alegría,
la amistad y la paz, el Amor para acercarse a Dios.
 
Es la Luz de los mundos que superaron la oscuridad,
la desconfianza y el temor,y conviven en armonía
en cósmicos y divinos lazos.
 
Es la Luz de aquéllos que sienten en sí mismos
mi Presencia viva y poderosa,
y dejan atrás las muletas,  el temor y el fanatismo,
las doctrinas y teorías muertas y transitan las veredas felices
las del servicio a la humanidad,  en libertad y Amor.
 
Porque te amo te muestro este reflejo
de la Luz de Acuario. 
ENRIQUE BARRIOS

  MENSAJE ACUARIANOVoz de Dios Amor
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Estamos Tan Cerca

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Estamos Tan Cerca; Que Piensan Que Nos Hemos ” Ido “

No morimos. Simplemente nos volvemos sin forma.
Dejamos nuestros cuerpos, penetrando los sentidos.
Regresamos al amor, a nuestra verdadera naturaleza.
Quietud absoluta. Paz absoluta.
Descanso absoluto.

No morimos. Simplemente nos volvemos infinitos.
Seguimos viviendo
a través de la presencia de nuestros seres queridos.

Jugamos con lo infinito.

Usamos sus ojos y oídos,
ya que no tenemos un cuerpo propio.
Podemos sentir a través de ellos. Tocar a través de ellos.
Escuchar a través de ellos. Amar a través de ellos.
Contemplar a los demás a través de ellos.
Seguimos viviendo –literalmente-
a través de los que nos aman.
Brillamos a través de su forma.
A través de sus claros y abiertos corazones.

Estamos tan cerca,
que piensan que nos hemos ‘ido’.

No nos hemos ido.

Norma Casacci@

La Comprensión profunda

Despertar-espiritual (1)

El sufrimiento es un paso evolutivo que no podemos transformar mientras continuemos tomándolo como algo personal.

La sencillez de la paz es directa y muy clara: Si no sentimos una paz profunda en nuestro interior es porque pensamos de forma equivocada y tenemos apego a nuestros conceptos. El drama humano gira alrededor de una idea fundamentalmente errónea: Existe un autor-personal dentro de nosotros, una entidad separada que tiene una vida propia, pensamos que realmente existimos independientemente (de la vida). Por este motivo tenemos un profundo sentimiento de separación, desconexión, de falta de algo. por este motivo estamos buscando.

La Comprensión Profunda nos revela que esta idea de un autor-personal es la causa principal del drama humano y la fuente de todo sufrimiento. La creencia de una existencia propia y separada nos convierte en esclavos-conceptuales, gobernados por el deseo-infantil de que la vida debe girar alrededor de nuestras creencias y conceptos, es decir de nuestra forma de pensar. La paz emana espontáneamente, de forma natural y sin esfuerzo cuando reconocemos que no hay nadie dentro de nosotros, no hay un autor-personal (aparte de nuestros pensamientos ficticios). No tenemos una vida, la vida se expresa a través de nosotros. Naturalmente hay un yo, el conjunto cuerpo/mente, pero este no se auto-genera por sí mismo, sino que es el resultado de los genes humanos, del contexto de las circunstancias, de los condicionamientos personales y de la creatividad evolutiva.

La Comprensión Profunda nos ayuda a cuestionar nuestra identidad ficticia,de este modo nos liberamos de la esclavitud conceptual y reconocemos nuestra verdadera naturaleza más allá del tiempo y del espacio.

(Karsten Ramser).

Pensamiento del Dia: 6 de Febrero

Lo que eres, igual que el océano, abarca todas las pequeñas ondas de experiencia que ascienden y descienden, que nacen y mueren. Los pensamientos, las sensaciones, los sentimientos y los sonidos van y vienen en ti. Tú no eres tus pensamientos, ni tus sentimientos, ni tus ideas y juicios sobre ti mismo, ni la historia de tus éxitos y fracasos, ni ninguna de las sensaciones o sonidos que aparecen y desaparecen^ sin embargo, lo que eres —como el espacio plenamente abierto en el que se permite que aparezcan y desaparezcan todos los pensamientos, sensaciones, sentimientos y sonido— es a la vez, misteriosamente, inseparable de esos pensamientos, sensaciones, sentimientos y sonidos. Tú no eres tus pensamientos, pero, a la vez, todos los pensamientos tienen permiso para ir y venir en la intimidad que eres. Lo que eres no son sonidos, y, no obstante, todos los sonidos tienen permiso para aparecer y desaparecer en ti.
Y bien, desde la perspectiva de lo que eres, desde la perspectiva del océano, aunque las olas sean todas diferentes en apariencia, en esencia son todas lo mismo. Todas son agua. Así que, utilizando esta metáfora, podría decirse que el océano sabe que todas las olas son sencillamente parte de él. Cada pensamiento, cada sentimiento y cada sensación que aparece en ti es sencillamente el océano en su danza. Desde las potentes olas violentas hasta las más suaves y plácidas, todas son agua. Así que, en el nivel más profundo, el océano no tiene ningún problema con ninguna de las olas, porque sabe que ninguna de ellas puede poner en peligro lo que él es en realidad. Hay, por tanto, un profundo bienestar respecto a todas ellas, una paz que escapa al entendimiento, que nace de haber reconocido que, en esencia,m son inseparables del océano.
Ninguna de las olas de la vida puede dañar al océano que eres. Ninguna puede destruirte. Ninguna puede sustraerte nada, y ninguna puede añadir nada a lo que eres. Ninguna de las olas es ajena a ti.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

EL SILENCIO

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El silencio es el poder más grande que existe. Porque todo lo que existe son aspectos parciales del silencio. Todo lo que existe se genera en lo que no existe, en lo que no aparece. Todo lo que existe son aspectos parciales de algo que está más allá de lo que llamamos existencia manifiesta. Abrirse al silencio es abrirse al potencial total, incondicional.

El silencio, el reposo de nuestro yo personal, nos debería acompañar, y lo podemos ejercitar, en la vida cotidiana y en todas las prácticas de trabajo interior.

El silencio consciente.

El silencio consciente nace cuando uno se da cuenta de su capacidad de influencia en el entorno a través del poder distorsionador de la palabra que brota de la ignorancia y de la falta de conocimiento de uno mismo. El silencio es el escenario imprescindible para que se produzca el encuentro con la claridad de percepción que conduce a lo real.

La forma más elevada de silencio interior es la que surge de la consciencia. Únicamente de la consciencia y de su silencio podemos ver el ruido disonante de aquello que llamamos nuestro interior como del exterior. La consciencia y el silencio que le acompaña nos permiten obrar adecuadamente.

Hay algo más allá de la mente que habita en el silencio del interior de la propia mente. Detrás de todas las variadas manifestaciones de la vida existe un poder único, una inteligencia única. Esta realidad está más allá de todos los diferentes modos y formas de la existencia, visibles e invisibles y se expresa a través y mediante ellas. Los seres humanos podemos abrirnos a este inmenso poder creador llevando nuestra consciencia más allá de nosotros mismos, yendo más allá de la limitación de la propia personalidad. Y esto ocurre cuando se es consciente y uno se abre al silencio. La consciencia y el silencio que de ella nace conecta con esta fuerza creadora y, de esta forma, el ser humano se convierte en un canal, en una expresión directa de esta acción creativa constante y eterna. Abrirnos por la consciencia al silencio es abrirnos al potencial total e incondicionado.

La consciencia y su silencio transforman la vida. Al entrar en ellos se ve y se escucha la vida con una actitud silenciosa, acogedora, receptiva y benevolente. La mente entonces se aclara, se permite que surja la armonía y se aprecia con profundidad la totalidad de la vida.

Parte del existir consiste en un volcar hacia el exterior impresiones, sentimientos y pensamientos, todo ello mezclado entre sí. En este silencio se permite que todo ello “se pose” y se estructure por sí mismo. En el silencio, la consciencia capta lo que existe en profundidad detrás de las capas más aparentes de la mente, de la afectividad y de toda la sensibilidad.

En el silencio consciente la percepción se afina y aumenta la potencia de la mente y de toda la personalidad de un modo extraordinario. Gracias a él se desarrolla la sensibilidad, que llega hasta la percepción sutil. Esta percepción abarca todas las vías intuitivas, el poder captar en profundidad el propio presente en todas las situaciones y vincula a la persona con toda la vida, en cualquiera de sus formas y manifestaciones.

Por el silencio consciente se percibe, se descubre y se vivencia la Unidad profunda que hay detrás de toda la multiplicidad de formas y manifestaciones. Se vive como una realidad, y deja de ser una idea o creencia más o menos romántica. Gracias al silencio profundo viene la paz, la auténtica paz, la paz de la que surge luego toda auténtica actividad, todo obrar adecuado. El silencio consiente conduce a la realización de la identidad propia que hay en cada alma. Lleva a descubrir a la persona que se encuentra detrás de todas las manifestaciones personales y a la persona que está detrás de todas las manifestaciones que atribuimos al exterior. También se puede reponer y acumular fuerzas físicas, afectivas, mentales y espirituales que permiten obrar adecuadamente. En él se sintoniza con el poder creador único y éste se expresa entonces en uno mismo y a través de uno. Descubrimos que somos la expresión de algo que está más allá de nosotros y que esta consciencia de lo que en realidad está más allá es algo siempre nuevo, siempre diferente, y no obstante, siempre idéntico.

Al abrirse nuestra vida a la consciencia y a su silencio experimentamos una Creación constante, tanto que nos damos cuenta que somos la misma Creación. Ya no somos nosotros quienes deseamos producir un resultado, sino que somos la Creación. Todos nuestros actos, pensamientos y sentimientos, se convierten en una expresión de este proceso creativo. Con este conocimiento dejamos de vivir en un nivel superficial, pendientes de juicios y de deseos. Vamos descubriendo, a cada momento, la profundidad misma del instante. Todos los actos de la vida se convierten en actos de una importancia total. Dejamos de tener preferencia respecto a las cosas, respecto a los objetivos; dejamos de comparar y de juzgar porque descubrimos que lo esencial es esta Realidad que se está expresando. Lo que da sentido a las cosas no son las cosas, ni las consecuencias de las cosas, sino la razón de ser, el por qué de las cosas; y este por qué o razón de ser está empapado de la presencia inmutable y eterna que está detrás de cada momento de manifestación. En ese instante, los actos más pequeños de nuestra vida, los más elementales, como las cosas más grandes, todo tiene la misma trascendencia, porque todo parte de la misma realidad eterna.

Vivir de esta manera implica vivir en una Unidad constante con todo, porque todo es expresión en el instante de la misma fuerza que nos está animando a nosotros mismos. Lo que nosotros vivimos como “yo” y lo que vivimos como mundo son dos aspectos de la consciencia total. En lo sucesivo, cuando miramos por ejemplo a la naturaleza no necesitamos catalogarla, ponerle nombres, diferenciarla o compararla, ni con otra naturaleza ni con nosotros mismos. La percepción, el sujeto y la cosa percibida forman una sola Unidad, un campo único. Deja, pues, de existir esta distinción de sujeto-objeto presente en el mundo ordinario y todo se convierte en un inmenso campo de consciencia expresión constante de esta Realidad eterna.

El silencio significa:

La capacidad de pensar sin cabeza,
La capacidad de volar sin alas,
La capacidad de caminar sin pies,
La capacidad de observar sin perturbar,
La capacidad de escuchar sin interrumpir,
La capacidad de palpar sin crear incomodidad.
La capacidad de disfrutar la flor sin robarle su aroma y sobre todo la capacidad de entrar en ti y ver tu realidad.
La verdad solo se puede conocer en absoluto silencio.
Sin el silencio tu alma no tiene claridad, no tiene luz.
El silencio es la atmósfera que el amor necesita para que tu alma brille.
El silencio en un lado y el amor en el otro le dan alas a tu corazón.
Esa belleza y esa armonía han sido perdidas debido a la ira, al orgullo etc.. esto es lo que significa la falta de silencio.

Todas las preguntas están listas para ser respondidas, sin importar que profundas sean. Simplemente entra en la paz del silencio, calma ese mar de deseos, ese mar de ilusiones, deja que la calma te invada, deja que el silencio te posea, en ese momento lo viejo desaparece y lo nuevo nace en ti.

Recuerda el silencio es el vientre de donde nacen los sabios. Si deseas adquirir sabiduría, vuelve a nacer en medio del silencio. Solo así encontrarás tu razón de ser, la razón por la cual haz nacido.

Siéntate cómodamente, observa a tu alrededor, no juzgues, detente en tu afán, observa de nuevo, comprende que tu vida es un tesoro, deja tus preocupaciones a un lado. no hay necesidad de llevar un equipaje pasado, ya tu corazón tiene lo que necesitas en este viaje maravilloso que es tu vida.

Deja el temor y permite que el silencio te posea, solo en esa inmensidad podrás escuchar la voz de Dios dentro de ti llamándote a vivir plenamente, llamando para darte a conocer todos los misterios del universo y no solamente esto, también esa voz quiere darte a conocer el secreto de la vida eterna, pero cuidado, no creas en promesas, has que esta se convierta en tu única realidad. Solo en profundo silencio podrás comprender lo que significa todo esto y sobre todo el estar vivo.

Julieta Herrera@